Con emoción, gratitud y la satisfacción del deber cumplido, la docente Melina Alarcón cerró una extensa etapa de su vida profesional luego de más de 27 años de servicio en la educación. Rodeada por colegas, amigos, alumnos y familias, recibió innumerables muestras de cariño que reflejaron la huella que dejó a lo largo de su recorrido por las escuelas de Coronel Pringles. "Tengo 27 años y tres meses de docencia, 50 años de edad y sentí que ya era mi etapa. Me tengo que ir y dejarle el lugar a la gente nueva", expresó con una mezcla de alegría y nostalgia.
La docente confesó que el momento fue muy esperado y que, al mirar hacia atrás, predominan los buenos recuerdos. "Lo que más quiero es agradecer. Me llevo amigos y muchísimas cosas lindas que me dejó esta profesión", afirmó.
La despedida estuvo cargada de emociones. Compañeros de trabajo, familias y exalumnos se acercaron para abrazarla, mientras otros le hicieron llegar mensajes que la conmovieron profundamente. "Estuvieron muchos docentes, muchas familias y también hubo mucha gente que no pudo venir, pero me mandó un montón de mensajitos. Todo ese cariño me llena el corazón", comentó.
Uno de los agradecimientos más sentidos estuvo dirigido a sus padres, quienes fueron fundamentales en su camino. "Quiero agradecer sobre todo a mi familia, a mi mamá y a mi papá, que los tengo y siempre estuvieron apoyándome. A mi mamá especialmente, porque fue ella quien me transmitió esta profesión que amé y que sigo amando", señaló emocionada.
Durante su carrera, Melina desempeñó funciones en prácticamente todas las escuelas del distrito. "Trabajé en el Nivel Inicial, en Primaria y en Secundaria. Estuve en casi todas las escuelas de Pringles; la única en la que no trabajé fue la Escuela Nº 22. Ahora termino esta etapa en la Escuela de Educación Especial Nº 502, aunque también tengo un pedacito de mi corazón en la 501", recordó.
Su condición de docente de áreas especiales le permitió recorrer numerosos establecimientos educativos. "Iba a todas las escuelas primarias y también a los jardines. Hoy pude despedirme de muchos de ellos con abrazos y palabras muy lindas que voy a guardar para siempre", expresó.
Aunque oficialmente su cese será el 31 de julio, en pleno receso invernal, Melina ya comienza a imaginar cómo será su nueva rutina. "Estoy feliz. Voy a disfrutar de que no suene el despertador y no tener que levantarme temprano. Ayer recién me confirmaron que el 31 era mi cese y siento como que no peso nada, me voy muy liviana y muy contenta", contó entre sonrisas.
Lejos de pensar en una vida completamente alejada de las actividades, aseguró que ya tiene nuevos desafíos por delante. Después de más de dos décadas dedicadas a enseñar y acompañar a cientos de estudiantes, Melina Alarcón inicia una nueva etapa con la tranquilidad de haber dejado una marca imborrable en la educación pringlense y con el cariño de toda una comunidad que supo reconocer su compromiso y vocación.